viernes, 9 de septiembre de 2011

El origen de TODAS las Crisis Españolas

Un reconocido profesor de economía de la Universidad norteamericana de Texas-Tech alegó que él nunca había suspendido a uno de sus estudiantes pero que, en una ocasión, tuvo que suspender la clase entera. Cuenta que esa clase le insistió que el socialismo sí funcionaba, que en éste sistema no existían ni pobres ni ricos, sino una total igualdad.

El profesor les propuso a sus alumnos hacer un experimento en clase sobre el socialismo: Todas las notas iban a ser promediadas y a todos los estudiantes se les asignaría la misma nota de forma que nadie sería suspendido y nadie sacaría una A (excelente).

Después del primer examen, las notas fueron promediadas y todos los estudiantes sacaron B. Los estudiantes que se habían preparado muy bien estaban molestos y los estudiantes que estudiaron poco estaban contentos.

Pero, cuando presentaron el segundo examen, los estudiantes que estudiaron poco estudiaron aún menos, y los estudiantes que habían estudiado duro, decidieron no trabajar tan duro ya que no iban a lograr obtener una A; y así, también estudiaron menos. ¡El promedio del segundo examen fue D! Nadie estuvo contento.

Pero cuando se llevó a cabo el tercer examen, toda la clase sacó F: ¡suspensos a todos!

Las notas nunca mejoraron. Los estudiantes empezaron a pelear entre si, culpándose los unos a los otros por las malas notas hasta llegar a insultos y resentimientos, ya que ninguno estaba dispuesto a estudiar para que se beneficiara otro que no lo hacía.

Para el asombro de toda la clase, ¡Todos perdieron el año! Y el profesor les preguntó si ahora entendían la razón del gran fracaso del socialismo.

Es sencillo; simplemente se debe a que el ser humano está dispuesto a sacrificarse trabajando duro cuando la recompensa es atractiva y justifica el esfuerzo; pero cuando el gobierno quita ese incentivo, nadie va a hacer el sacrificio necesario para lograr la excelencia.

Finalmente, el fracaso será general pero los únicos responsables... ¡no lo reconocerán jamás!.

Nota: Winston Churchill, premio Nobel en 1953 dijo:

"El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de los ignorantes, la prédica de la envidia; su misión es distribuir la miseria de forma igualitaria para el pueblo. "

Para terminar una cita de la ex-primer Ministra Británica Margaret Thatcher:

"El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero.... de los demás"

sábado, 23 de julio de 2011

El problema no es la corbata, Pepe.

Uno de los principales problemas que arrastra la joven democracia española es el de la absoluta confusión de los tres poderes constitucionales: legislativo, ejecutivo y judicial.

Y lo peor de todo es que, con el paso de los años, los socialistas han empeorado la situación; y se ha cumplido con la profecía que hizo Alfonso Guerra: a la España constitucional de los años 70, ya no la conoce ni la madre que la parió.

Algunos pueden pensar ingenuamente que el empeño por laminar la separación de poderes sólo es una “pedrada mental” del optimista patológico que habita en el Complejo de La Moncloa. Pero no. No hay que engañarse. El socialismo español (en sus formulaciones teóricas y prácticas) es absolutamente incompatible con la separación de poderes; y, por ello mismo, con cualquier sistema democrático excepto el de inspiración soviética o bananera.

De hecho, el último episodio protagonizado por el Ministro Sebastián y la Reina Madre (digo, Pepe Bono) a propósito de un quítame allá esa corbata, no es más que un nuevo capítulo de esa falta de la necesaria separación de poderes. Mucho se ha comentado el asunto y se le ha tildado de disparate, de banalidad o, incluso, de ridiculez. Y ahí está el fallo.

En los países civilizados y con siglos de parlamentarismo democrático a las espaldas, en el Parlamento manda su Presidente, y se hace los que ordena el Reglamento. Salvo en el español. En las Cortes manda el Presidente del Gobierno y sus Ministros hacen impunemente lo que les da la gana.

El día en que la Reina Madre (digo, Pepe Bono) le retire la palabra a un Ministro de ZP por no contestar a una pregunta de un diputado del PP, podrá luego decirle a Sebastián que se ponga la corbata o que abandone el hemiciclo. Pero, mientras siga permitiendo que las sesiones de control al gobierno sean un diálogo de besugos, su “auctoritas” será la misma que la de una señal de prohibido aparcar… colocada en medio del Sahara.

Y el ministro Sebastián (o el que esté de turno) se fumara un puro, y se ciscará impunemente en el Reglamento de las Cortes. Con un par...