Mostrando entradas con la etiqueta Libertad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libertad. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de septiembre de 2011

El origen de TODAS las Crisis Españolas

Un reconocido profesor de economía de la Universidad norteamericana de Texas-Tech alegó que él nunca había suspendido a uno de sus estudiantes pero que, en una ocasión, tuvo que suspender la clase entera. Cuenta que esa clase le insistió que el socialismo sí funcionaba, que en éste sistema no existían ni pobres ni ricos, sino una total igualdad.

El profesor les propuso a sus alumnos hacer un experimento en clase sobre el socialismo: Todas las notas iban a ser promediadas y a todos los estudiantes se les asignaría la misma nota de forma que nadie sería suspendido y nadie sacaría una A (excelente).

Después del primer examen, las notas fueron promediadas y todos los estudiantes sacaron B. Los estudiantes que se habían preparado muy bien estaban molestos y los estudiantes que estudiaron poco estaban contentos.

Pero, cuando presentaron el segundo examen, los estudiantes que estudiaron poco estudiaron aún menos, y los estudiantes que habían estudiado duro, decidieron no trabajar tan duro ya que no iban a lograr obtener una A; y así, también estudiaron menos. ¡El promedio del segundo examen fue D! Nadie estuvo contento.

Pero cuando se llevó a cabo el tercer examen, toda la clase sacó F: ¡suspensos a todos!

Las notas nunca mejoraron. Los estudiantes empezaron a pelear entre si, culpándose los unos a los otros por las malas notas hasta llegar a insultos y resentimientos, ya que ninguno estaba dispuesto a estudiar para que se beneficiara otro que no lo hacía.

Para el asombro de toda la clase, ¡Todos perdieron el año! Y el profesor les preguntó si ahora entendían la razón del gran fracaso del socialismo.

Es sencillo; simplemente se debe a que el ser humano está dispuesto a sacrificarse trabajando duro cuando la recompensa es atractiva y justifica el esfuerzo; pero cuando el gobierno quita ese incentivo, nadie va a hacer el sacrificio necesario para lograr la excelencia.

Finalmente, el fracaso será general pero los únicos responsables... ¡no lo reconocerán jamás!.

Nota: Winston Churchill, premio Nobel en 1953 dijo:

"El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de los ignorantes, la prédica de la envidia; su misión es distribuir la miseria de forma igualitaria para el pueblo. "

Para terminar una cita de la ex-primer Ministra Británica Margaret Thatcher:

"El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero.... de los demás"

lunes, 23 de mayo de 2011

¡Que lo echen!

(por favor)



Lo de Zapatero es muy preocupante. Nunca el PSOE había obtenido tan mal resultado en unas elecciones municipales. Nunca. Ni siquiera en 1979, recién estrenada la democracia, cuando sacó un 28% raspado. Son tantos los varapalos y el bofetón ha sido tan brutal que los socialistas ni siquiera pueden recurrir a enarbolar el triunfo relativo en Extremadura para camuflar la derrota. Y el tío dice que ni convoca elecciones ni dimite.

Por eso es necesario recordar que el presidente de Gobierno no es elegido en España para que ocupe la poltrona durante cuatro años. Lo vota el Congreso de los Diputados por el tiempo que éste le mantenga la confianza. Por lo tanto, no es el empecinamiento de Zapatero quien lo apuntala en La Moncloa, es la ceguera del PSOE y, más concretamente, la de su grupo parlamentario.

Ahora que pueden ver cuánto daño es capaz de hacer, no sólo a España, sino también a ellos, ha llegado el momento de que los socialistas lo echen. Si quieren hacerlo con buenas palabras y no de un puntapié, da igual, pero que lo echen. Si el que nos ponen no quiere convocar elecciones anticipadas, que no lo haga. Y, si creen ingenuamente que Rubalcaba es su salvador, que lo traigan a él, aunque es obvio que hay, para todos, mejores opciones. El caso es que quiten de una vez a Zapatero. Cualquier cosa que alojen en La Moncloa será mejor. Ya que el destrozo infligido a la nación les importa una higa, que lo hagan al menos por los muchos sueldos y chollos que hoy han perdido y por los que este tío puede hacerles perder en el futuro si insisten en ser dirigidos por él.

¿Es que es mucho pedir que nos hagan, y se hagan a ellos mismos, la caridad de librarnos de él?

lunes, 2 de febrero de 2009

Why?


¿Por qué algunos se empeñan en decirle a Dios cómo tiene que hacer las cosas?
¿Por qué, en tantos casos, al españolito de a pié se le vence, pero no se le convence?
¿Por qué tienen esa fijación con la Iglesia los que no han pisado una en toda su vida?
¿Por qué tanta coña marinera con el Bus-Ateo si, según ellos, Dios no existe… probablemente?
¿Por qué tratan de imponer a capones la EPC los que predican la tolerancia y el “buen rollito”?
¿Por qué tienen que ir algunos con escolta en pleno siglo XXI y en un país que se dice civilizado?
¿Por qué tenemos una clase política tan ramplona?

viernes, 6 de junio de 2008

"La realidad tiene limites; la estupidez no." (Napoleón Bonaparte)


Si hay algo que me subleva, a estas alturas del Siglo XXI, y en estas coordenadas de la Unión Europea, es la estupidez de algunos naZionalistas que, por vía de las subvenciones públicas, se dedican al panzismo y a excomulgar por lo civil a cualquier ciudadano o ciudadana, nacional o extranjero (o extranjera), que se atreva a expresar una opinión discrepante de la que imponen aquellos sujetos.

Viene esto a cuento del follón provinciano que se ha organizado en Baleares por un Editorial que, el Presidente de Air Berlín, Her Joachim Hunold, ha publicado en la revista de su Compañía aérea. Sostiene, en síntesis, Her Hunold, que “Hoy el castellano ya no es una lengua oficial. Hay pueblos en Mallorca en los que los niños ya no hablan español. En sus escuelas el castellano es una lengua extranjera más”.

Her Hunold responde así a la carta que la directora general de Política Lingüística del Gobierno Balear, Margarita Tous, ha enviado a todas las compañías aéreas que operan en el archipiélago pidiendo que atiendan a sus pasajeros también en catalán.

El presidente de la aerolínea alemana se pregunta en la editorial de la revista Air Berlín Magazine si “¿Les tengo que dar cursos de catalán por decreto a mis empleados? Y los que vuelan a Galicia o el País Vasco, ¿querrán que nos dirijamos en gallego o en vasco? “

El presidente de la aerolínea alemana afirma igualmente que “la partición de España en nacionalismos es un retorno a los miniestados medievales” y hace hincapié en que Mallorca se ha beneficiado de fondos europeos que no hubiera conseguido jamás siendo un estado catalán en solitario.

Como pueden comprender, ante esas declaraciones, los naZionalistas, como Don Juan Puig (el de la foto en Meyba), o sus acólitos de la Obra Cultural Balear, han saltado como panteras cuatribarradas, pidiendo poco menos que la expulsión del mundo de los vivos de Her Hunold, y la de su Compañía aérea del ámbito económico Catalano-Balear.

Semejante respuesta cateta, olvida consciente o inconscientemente cuatro puntos de obligado conocimiento, que me permito enumerar para poner de relieve el carácter palurdo de estos naZionalistas de vía estrecha. A saber:

Primero: Olvidan estos sujetos que España (en su conjunto) se ha incorporado plenamente al Espacio Económico Europeo que, en su Tratado Constituyente, IMPONE la LIBRE CIRCULACIÓN de personas, bienes y capitales; de modo que, como cualquiera mínimamente documentado ya sabe, están proscritas, y castigadas con fuertes sanciones económicas, las conductas que, como las propuestas por nuestros paletos naZionalistas, impidan o restrinjan esa libre circulación.

Segundo: Olvidan igualmente esas mentes obtusas y decimonónicas que, desde que se aprobó la Constitución Española, está vigente y garantizada la libertad de expresión, que es, precisamente, el derecho fundamental que ampara tanto a Her Hunold como a los catetos para que, el uno y los otros, se expresen libremente.

Tercero: Por si lo anterior no fuera suficiente, sólo los más ignaros de entre los ignaros desconocen que, gracias a la libertad que amparan tanto el Tratado de la Unión Europea como la Constitución Española, cada uno (incluidos los catetos) es muy libre de viajar en la compañía aérea que más le guste, o que sea más acorde con sus ideas o con su falta de ellas. Es más, incluso los catetos estan legitimados para crear una compañía aérea en la que sólo se hablen lenguas tremendamente minoritarias. Recíprocamente, cada empresario no-cateto es muy libre, dentro de la legalidad vigente, de dirigir su empresa como le pete. Y, más aún, si hablamos de un empresario internacional.

Cuarto: Mal que les pese a estos nuevos Torquemadas filológicos, y aunque sea una obviedad, conviene recordar y poner de relieve que el español es una de las lenguas reconocidas por la Unión Europea. El catalán y el mallorquín, no.

La imposición lingüística del idioma de la región –o de una comunidad autónoma vecina– no se ha empleado tanto para preservar unas lenguas en vías de extinción como para crear barreras artificiales entre españoles. Dado que ni la historia ni la raza ni ninguna de las habituales razones que se suelen aportar para justificar la secesión pueden aplicarse a ninguna región española, los naZionalistas se han aplicado con mimo en el uso del idioma no como herramienta de comunicación sino como "hecho diferencial", que sirva para separar y no para unir.

Lo más triste del asunto es que, después del bochorno del Chiki-Chiki, y con el tremendo ridículo internacional que supone para España, ha tenido que ser un alemán (con grandes intereses económicos en Baleares, para más INRI) quien se ha tomado la molestia de poner de relieve este nuevo episodio de catetismo.

Y, para que los paletos entiendan lo que supone censurar las opiniones ajenas, por primera vez suprimiré la opción de hacer comentarios a esta entrada, a ver si, probando su propia medicina, se abren algunas mentes cerriles.

jueves, 22 de mayo de 2008

¿Libertad de enseñanza?

Ahora que se cumplen 30 años desde que España decidió constituirse en un régimen de libertades salta a los medios de comunicación el debate sobre los colegios que una fundación privada está construyendo en el Parc Bit de Palma de Mallorca. Y, como suele suceder en estos casos, se produce la paradójica situación de que quienes más blasonan de defender la libertad son, precisamente, los que más se oponen al ejercicio de ese principio superior que garantiza el primer artículo de nuestra Constitución.

La creación de centros de enseñanza privados siempre provoca en los centros dependientes del Erario Público una cierta desazón. La enseñanza pública española, habituada al monopolio de la expedición de títulos, sin duda por su impronta francesa del XIX, no acepta de buen grado que desde el ámbito privado se le haga competencia. Por supuesto, hay excepciones, pero éstas se manifiestan siempre en el ámbito individual.

Quienes se oponen a la libre creación de centros de enseñanza, muestran su rechazo a que la educación se considere un servicio más sujeto a las leyes del mercado. Haciendo suyos los típicos resabios de una jerga decimonónica, suponen que lo público es bueno y la competencia privada es mala, muy mala… sobre todo cuando un@ está acostumbrad@ a vivir beneficiándose de una situación de monopolio. Lo más curioso de todo es que, por poner un ejemplo, el principio director de las reformas universitarias de los últimos años es la adaptación de la universidad a… las necesidades del mercado.

Otra de las paradojas que se dan con más frecuencia en torno a este tipo de centros de enseñanza es aquella que consiste en imputarles todos los males posibles. Así, por ejemplo, se ha dicho en las páginas del Diario de Mallorca que:

Si separamos a las personas con coeficiente intelectual elevado de las que no lo tienen, si separamos a las personas de clase social baja de les de clase social alta, si separamos las personas según la cultura i procedencia, si separamos las personas según el color de la piel, si separamos las persones según el sexo, seguramente la eficiencia en el aprendizaje será más elevada, eficiencia por lo que hace a los resultados académicos y a los resultados cognitivos, es decir, por lo que hace al rendimiento; pero, no nos engañemos, eso no es educación.

En primer lugar, el párrafo es un claro ejemplo de demagogia, porque más parece hablar de un campo de concentración que de un centro de enseñanza. En segundo lugar, la autora induce al lector a pensar que en los Colegios del Parc Bit se va a separar al alumnado por su clase social, por su coeficiente intelectual, por sus ingresos, o por el color de su piel.

Y si la autora piensa que tal sucederá en esos colegios, es que no sabe por dónde le da el aire. O tiene muy mala leche. Es más, se podría decir que nunca ha pisado un colegio de los mal llamados “del Opus” (dado que el Opus Dei no tiene colegios). Si tiene un poco de paciencia, y algo de confianza en la buena fe de los padres y las madres que los promueven, ella misma podrá comprobar que sus temores son infundados y que el ideario de esos colegios va en dirección diametralmente opuesta a la mendaz acusación de segregar a nadie por su clase social, por su coeficiente intelectual, por sus ingresos, o por el color de su piel.

Y no se les segregará porque, poniendo en práctica las enseñanzas de San Josemaría Escrivá de Balaguer, en esos colegios, junto con un elevado rigor educativo, se persigue sólo y exclusivamente difundir, entre multitudes de todas las razas, de todas las condiciones sociales, de todos los países, el conocimiento y la práctica de la doctrina salvadora de Cristo: contribuir a que haya más amor de Dios en la tierra y, por tanto, más paz, más justicia entre los hombres, hijos de un solo Padre.

Muchos miles de personas —millones—, en todo el mundo, lo han entendido. Otros, más bien pocos, por los motivos que sean, parece que no. Si mi corazón está más cerca de los primeros, honro y amo también a los otros, porque en todos es respetable y estimable su dignidad, y todos están llamados a la gloria de hijos de Dios.
(San Josemaria Escrivá, Homilía El respeto cristiano a la persona y a su libertad).

Y en cuanto a la coeducación obligatoria, es claro que por algunos se pretende prohibir la educación diferenciada de niños y niñas, y que todos los centros educativos han de ser, obligatoriamente, mixtos. Obviamente, es legítimamente defendible la bondad de la educación mixta; pero también lo es la defensa de la educación diferenciada. Es tan simple como los es cualquier cuestión de preferencias personales, de respeto a las convicciones, de apostar por la diversidad de sistemas pedagógicos. Y si no es lícito imponer nada a nadie, lo lógico es que quién quiera colegio mixto, que pueda elegirlo; pero es igualmente legítimo que también pueda elegir libremente el que quiera educación diferenciada. Mientras los centros de educación diferenciada no pretenden imponer nada a nadie, es evidente que algunas ideologías quieren que sólo exista la educación mixta: ¿y la libertad?

Porque, en el fondo, de lo que estamos hablando es del pleno respeto a las convicciones ajenas, del libre ejercicio del pluralismo educativo, de llevar a la práctica el convivir con quienes piensan de forma diferente; en definitiva, estamos hablando de libertad. Y eso es, precisamente, lo que persiguen los padres y madres que están promoviendo esos colegios: ejercer libremente, y en igualdad de condiciones, su legítimo derecho a educar a sus hijos como a ellos les de la gana, ahora que se cumplen 30 años de libertad.

Y termino citando de nuevo una de las enseñanzas de San Josemaría Escrivá:

“si alguno entendiese el reino de Cristo como un programa político, no habría profundizado en la finalidad sobrenatural de la fe y estaría a un paso de gravar las conciencias con pesos que no son los de Jesús, porque su yugo es suave y su carga ligera. Amemos de verdad a todos los hombres; amemos a Cristo, por encima de todo; y, entonces, no tendremos más remedio que amar la legítima libertad de los otros, en una pacífica y razonable convivencia.” (Es Cristo que pasa, Homilía Cristo Rey, Punto 184).

martes, 13 de mayo de 2008

La última patraña

Ya lo decíamos ayer, pero resulta que Jaime lo dice mejor que yo, por lo que me permito la osadía de apelar a nuestra vieja amistad y hacer un copy-paste de su artículo.

Dice así:

Cuando estudiaba en la Universidad de Barcelona a principios de los 70, me resultó atractivo el movimiento estudiantil contra el régimen de Franco, controlado por la Liga Comunista Revolucionaria de cuño trotskista. En cambio, el marxismo me resultó siempre soporífero. Cuando me asomé a Marx me pareció todo ello una patraña, incapaz de dotar de sentido mi experiencia vital.

Viene este recuerdo a mi memoria por la reciente lectura en Claves de Razón Práctica del Alegato contra la religión del antiguo trotskista británico Christopher Hitchens, en el que intenta persuadir a sus lectores de que han de abandonar sus creencias religiosas porque «las ciencias de la crítica textual, la arqueología, la física y la biología molecular han demostrado que los mitos religiosos son explicaciones falsas y artificiales». Llama la atención cuánto han proliferado tantos libros de proselitismo pseudo-científico antirreligioso por parte de quienes han ido dando tumbos ideológicos de acá para allá.

A quienes nunca hemos sido marxistas ni hemos apoyado ningún tipo de totalitarismo, esas defensas del ateísmo, supuestamente bienintencionadas, no pueden menos que revolvernos las tripas y el corazón. ¿Por qué pretenden imbuirnos de su paganismo? Si piensan que el cristianismo no es más fiable que los horóscopos, ¿por qué invertir esfuerzo en atacarlo? Lo que les pasa es que lo único que les queda del marxismo es su hostilidad contra la religión.

A finales de los 80 fui a la ciudad ucraniana de Lviv, que tiene cerca de un millón de habitantes. Visité su catedral católica transformada entonces en Museo del Ateísmo. Entre las piezas que se exhibían había una estatua de la Virgen en la que habían instalado por detrás un ingenioso mecanismo para verter agua de modo que simulara unas lágrimas: se enseñaba aquel artilugio a los alumnos de los colegios que visitaban el centro, explicándoles que así fabricaban sus «milagros» los católicos.

La pasada semana viajé a México y aproveché la ocasión para visitar la casa de Leon Trotsky, en la que en agosto de 1940 fue asesinado con un piolet por el catalán Ramón Mercader. Aquella sangrienta ejecución de un líder revolucionario por orden de Stalin reforzaba mi amarga impresión de que el comunismo es una ideología que llena a los seres humanos de odio y de una profunda tristeza.

En contraste, el cristianismo es una religión alegre que pretende ensanchar el horizonte de nuestras vidas, llenándolas de sentido, de amor y de servicio a los demás. Quienes han sido marxistas deberían dedicar su esfuerzo a intentar comprender cómo fueron captados por esa siniestra ideología en vez de empeñarse en persuadirnos de que tenían razón al menos en su hostilidad a la religión: a mí y a otros de mi generación, ese ateísmo militante nos parece la última patraña del marxismo.

domingo, 11 de mayo de 2008

Izquierda decimonónica

Desde la caida del Muro, la izquierda española en general, y ZP en particular, se han quedado sin los argumentos filosóficos (por llamarlos de alguna manera) que sustentaban la ideología socialista.

El caso es que, desde entonces, el PSOE de ZP (y de Roldán, y Vera y Barrionuevo, y el GAL, FILESA, MALESA, etc.) no tiene más referente ideológico que el de "darle cera a la Iglesia" siempre que pueda; so capa, eso sí, de un trasnochado laicismo, que huele a naftalina y a siglo XIX. Ojo, nada que ver con la izquierda realmente europea de Italia, Francia, Alemania o Inglaterra, que en este aspecto le dan mil vueltas al procer palurdo de León.

Teniendo en cuenta que, en economía, la izquierda nunca ha sido una buena gestora; y que, como hemos dicho, en lo ideológico se le han caido los palos del sombrajo, al pobre ZP y a la Vicevogue sólo les queda "la confrontación permanente" con el único enemigo que les puede plantar cara de verdad y de forma duradera.

Por algo será que en la Iglesia católica siempre defendemos que "la verdad os hará libres", mientras que la mentira ("ésto no es un trasvase", "no estamos negociando con ETA", "no hay crisis, sólo desaceleración") es el estado natural de "este pedazo de lider" que nos desgobierna.

Y ese es el problema, que con esos mimbres, no se puede hacer ningún cesto. Por eso, en España, es tan dificil ser, al mismo tiempo, coherente y progresista.

sábado, 1 de marzo de 2008

¿En las aulas o en las jaulas?

La universidad española adopta, desde unos años atrás, una actitud lanar ciertamente preocupante: una serie de cubos de basura ideológica en forma de militantes independentistas, comunistas o lo que sea –siempre de extrema izquierda, no obstante– boicotea el normal tránsito de ideas que en toda universidad debe ser contemplado como un saludable ejercicio democrático; ello lo realizan, curiosamente, ante el desentendimiento abúlico de una buena parte de estudiantes que, bien por amedrentamiento, bien por indiferencia, no realiza gesto alguno para colocar a toda esa chusma en su sitio y, por supuesto, ante el natural pasotismo cómplice de la mayoría de los rectores. La impunidad con la que se mueven esos agitadores de baba sucia e intelecto podrido hace que conferenciar en algunas facultades españolas sea prácticamente imposible. Imposible si eres del PP o no eres socio del PSOE. Imposible si eres de Ciutadans o si eres Fernando Savater. Imposible si no eres Arnaldo Otegi, que no suele tener problema alguno.

Los casos de María San Gil, Dolors Nadal y Rosa Díez ilustran suficientemente lo antedicho. Bastan 50 gilipollas disfrazados de contracultura política para paralizar el sacrosanto deber de una fábrica de ideas como la que, en teoría, debe ser una universidad. La violencia es utilizada contra una forma democrática de pensar, de comportarse, de planear el futuro; las técnicas utilizadas por estos grupos de estúpidos son puramente mafiosas y filoterroristas, pero las consecuencias, en fin, no existen.

Los independentistas gallegos que quisieron agredir a María San Gil, a la que le desearon la muerte a manos de ETA, han salido de los juzgados a los que fueron llamados ufanándose de su acción y amenazando a los que pretendan utilizar su libertad en Galicia para dar una charla o protagonizar un acto. La chusma sectaria y también independentista que acosa y arremete a los que tienen la osadía de visitar las universidades catalanas es «comprendida» por sus mentores políticos, Esquerra Republicana de Cataluña, y, en cualquier caso, tan sólo condenada con la boca pequeña por aquellos que abusan de los considerandos para no ser plenamente contundentes, para no tener que solidarizarse con la indigna derecha. En el caso de la Complutense de Madrid, el rector Berzosa –firmante de la PAZ de apoyo a ZP– no ha encontrado motivos para llamar siquiera la atención de los que atosigaron e insultaron a la valiente eurodiputada vasca. Todos estos grupos tienen en común, por cierto, sospechosas conexiones con Batasuna, que estaría exportando su modelo de socialización del sufrimiento con la ayuda inestimable de grupos políticos como los arriba mentados y el concurso de todos esos becerros miserables. A ello añadamos un panorama un tanto desolador: si los estudiantes decentes callan y los rectores callan, ¿en manos de quién se deja la defensa de la universidad, de su dignidad, de su grandeza?

Sorprende el desinterés de los responsables políticos por acotar los movimientos de extrema izquierda fascistoide, por acabar con esta secta de animales irracionales. Es preferible para muchos de ellos mirar para otro lado y hacer ver que es una situación menor, intrascendente. Resulta más cómodo no enfrentarse a una realidad como la presente, que hasta la hora de escribir este suelto han sido principalmente las mentadas. Asusta pensar qué es lo que van a dejar estos energúmenos ignorantes para el final de la campaña, que ya está próximo. Los dirigentes políticos y universitarios, la Fiscalía y las fuerzas de orden público no deben andarse con miramientos: han de defender a los agredidos y no colaborar en la coincidencia de mensajes. Cuando se abusa del mensaje de «derecha extrema» –que es una forma de decir lo que no se atreven a pronunciar: «extrema derecha»–, sientan las bases para que los más filoterroristas los acusen de «fascistas» y, por lo tanto, todo valga contra ellos. No se puede dar a entender que, en el fondo, se lo merecen.

Eso es colaboración en la excrecencia. Eso es legítimar la inmensa mierda que son esos tipos. Y la democracia no está para esas bromas. Como dice Barbeito, más que en aulas parece que estén en jaulas.

Carlos Herrera.
xlsemanal
http://www.xlsemanal.com/web/firma.php?id_edicion=2887&id_firma=5650

viernes, 1 de febrero de 2008

Ofensiva contra los obispos: ¿A qué tienen miedo?


Merece la pena leer este artículo de Opinión de Victoria Llopis, que hoy publica Libertad Digital; resume de manera magistral cómo está el patio ideológico del PSOE.

Pido la paz y la palabra...

Empieza a ser verdaderamente llamativo el torrente de críticas "no constructivas", descalificaciones groseras e insultos personales que se vierten sobre cualquier discrepante, tanto del partido político que lidera la oposición, como de las diversas asociaciones civiles de variado ámbito, y sobre todo y muy especialmente, de la Iglesia Católica. Llamativo y sobre todo sintomático: huele a perdedor.

Centremos los antecedentes. Hace tiempo que es ya público que para el inquilino de la Moncloa la acción política no debe tener una referencia antropológica y moral, no está vinculada a tradiciones filosóficas o espirituales, sino que es la expresión de la autodeterminación total: los deseos individuales se convierten en derechos, y el Poder legisla para que se cumplan.

Ahí tienen, por ejemplo, las confesiones del presidente a Suso de Toro en Madera de Zapatero o el jugoso prólogo del libro de Jordi Sevilla De nuevo, Socialismo:

En política no hay ideas lógicas. Hay ideas sujetas a debate que se aceptan en un proceso deliberativo, pero nunca por la evidencia de una deducción lógica. En política no sirve la lógica, es decir, en el dominio de la organización de la convivencia no resultan válidos ni el método inductivo ni el método deductivo, sino tan sólo la discusión sobre diferentes opciones sin hilo conductor alguno que oriente las premisas y los objetivos; entonces todo es posible y aceptable, dado que carecemos de principios, de valores y de argumentos racionales que nos guíen en la resolución de los problemas.

Para este hombre, el ser humano y la vida social serían como una página en blanco, susceptibles de reinventarse por completo en función de un nuevo consenso social, que en la práctica es tremendamente moldeable por el Poder.

Zapatero sueña con ser el nuevo Mesías que lleve al pueblo español –secularmente "alienado" por la penetración de la Iglesia– a la nueva tierra de promisión donde podrán disfrutar de la leche y miel del relativismo, del laicismo y de la ideología de género, las tres patas del banco en el que quiere que nos sentemos todos. Naturalmente, para ello aquellas tradiciones morales e instituciones que han moldeado nuestra bimilenaria historia común suponen un obstáculo para esa política de tabla rasa.

La hostilidad hacia ese tejido de sociedad civil que ha ido emergiendo a medida que aumentaban los actos y el clima opresivo, y que en forma sorprendentemente rápida han conseguido organización y sobre todo visibilidad pública, ha sido una constante de la legislatura: AVT o Foro de Ermua, padres objetores y centros escolares beligerantes frente a Educación para la Ciudadanía, obispos díscolos, militantes del PSOE disidentes, periodistas y medios de comunicación libres...

Zapatero no ha ahorrado referencias peyorativas a una sociedad marcada por una moral "carca" y "casposa". Para adornar tan extraordinario argumento se ha apoyado en su mentor, Peces Barba, quien ha declarado que "el creyente no puede ser protagonista político". ¿Motivo? Las religiones son irracionales y los creyentes por lo tanto lo serían también. Traducción: el Poder se arroga la potestad de decidir quién puede tener protagonismo y quién no en la vida pública, que consideran, por tanto, su propio cortijo. Pues señores, lamentamos decirles que eso no es más que grosera mentalidad totalitaria.

Miren: si otras formas de ver la vida tuvieron en el pasado algún tipo de hegemonía, la solución no es su sustitución por otra hegemonía estatalista y laicista de signo opuesto, sin sencillamente la libertad. Su mayoría parlamentaria es tan exigua que deja fuera prácticamente a la mitad de los ciudadanos; pero aunque fuera más amplia, tampoco estaría legitimada para imponer legislativamente una nueva moral y costumbres; una nueva matriz ética y un nuevo universo cultural.

No se puede dar por aceptable para todos lo que no es aceptado por todos. No puede pretender que legislan en nombre de la libertad si lo hacen violentando la libertad de muchos.
Por ello, frente al respeto por las reglas del juego que muestran todos los actores sociales mencionados, ellos sólo insultan, descalifican, agreden de mil maneras. Ya decía Julián Marías que "la mentira introduce la perversión en las relaciones humanas, perturba la visión de lo real, confiere una circulación fraudulenta a tesis que nada tienen que ver con la realidad. Se trata de una colosal suplantación de lo verdadero por ficciones incapaces de resistir cinco minutos de análisis. Por ello, el tratamiento de la mentira debe consistir en dejar a los que falsean la realidad sin el apoyo envolvente de los que favorecen sistemáticamente la suplantación. La realidad misma es la que puede asumir la función de la afirmación de sus derechos irrenunciables."

Y la realidad es que la Iglesia Católica sigue convocando a amplias multitudes porque ven en ella en estos momentos de encrucijada nacional un baluarte firme e insobornable de defensa de las libertades que consagra nuestra Constitución y que el Gobierno de Zapatero está conculcando de facto: libertad de educación, igualdad de todos ante la Ley, solidaridad entre los territorios, pluralismo ideológico y defensa de la dignidad del hombre y su verdad antropológica.

Ya les advirtió Habermas que "el precepto de neutralidad frente a todas las comunidades religiosas y todas la ideologías no desemboca necesariamente en una política religiosa laicista que hoy en día es criticada incluso en Francia". En la Francia cuyo presidente acaba de afirmar que "la laicidad positiva vela al mismo tiempo por la libertad de pensar, de creer y de no creer, y no considera que las religiones son un peligro, sino más bien una ventaja".

Sin libertad de conciencia y sin libertad de expresión no hay sociedad occidental, no hay Estado de Derecho. Y criminalizar esas libertades es retornar a los más oscuros periodos de la Historia.

"La Iglesia no ha entrado en campaña electoral y su discurso no es político", ha protestado Monseñor Martínez Camino. Lo saben, Monseñor, lo saben. Sólo quieren que se callen. Pero deberían darse por avisados con lo que ha dicho Monseñor Sebastián: que lo tendrán difícil, porque "la Iglesia es toda ella Palabra".

Pinchar aquí para leer íntegra la Nota de los Obispos

jueves, 31 de enero de 2008

Incorruptibles, pero tontos


Merece la pena reproducir el Editorial que hoy publica Libertad Digital sobre la triste polémica de los 400 Euros prometidos por ZP:

Como suele hacer cuando se da cuenta de que se ha equivocado, Zapatero está intentando por todos los medios neutralizar el efecto negativo que ha tenido su propuesta de los 400 euros. Primero, claro, intentando echar su basura en el jardín del PP. Así, parece mostrarse escandalizado porque haya quien piense que está intentando comprar votos, porque los españoles no se dejan comprar. Nos considera incorruptibles pero, eso sí, tan tontos como para no darnos cuenta de sus intenciones, tan claras, tan evidentes, tan explícitas que hasta Caldera las ha reconocido al explicar por qué votaron en contra de una propuesta parecida de CiU hace veinte días: porque su sitio era el programa electoral. Si nos votas, 400 euros. Si no, allá tú.

Por otro lado, la injusticia de una medida elaborada con el único objetivo de quedar bien ante los electores está quedando cada vez más patente. Ni los autónomos ni las personas de menores ingresos –aquellos que no pagan impuesto sobre la renta– recibirán un solo céntimo. Esta es una de las razones por las que no se había hecho una cosa parecida anteriormente; para que una medida de este tipo alcance a todos hay que hacer una reforma fiscal, aumentando el mínimo exento o reduciendo lo que se debe pagar en cada tramo. Lo que hizo el PP en su día y ha vuelto a proponer ahora, vamos.

Pero hay otra razón por la que no se había intentado comprar así el voto de los españoles, y es porque resulta demasiado descarado y obvio. Tiene parte de razón Zapatero al decir que "no hay un solo español del que se pueda pensar que se puede comprar su voto". No hay muchos, no, siempre que no se den cuenta de que es eso lo que se está haciendo. Esa era la apuesta del presidente del Gobierno, y le ha salido mal. Tiene tanta confianza en la capacidad de propaganda de sus medios que se ha pasado de frenada.

miércoles, 30 de enero de 2008

¿Libertad?


Ahora que se cumplen 30 años desde que España decidió constituirse en un régimen de libertades salta a los medios de comunicación el debate sobre los colegios que una fundación privada está construyendo en el Parc Bit de Palma de Mallorca. Y, como suele suceder en estos casos, se produce la paradójica situación de que quienes más blasonan de defender la libertad son, precisamente, los que más se oponen al ejercicio de ese principio superior que garantiza el primer artículo de nuestra Constitución.

La creación de centros de enseñanza privados siempre provoca en los centros dependientes del Erario Público una cierta desazón. La enseñanza pública española, habituada al monopolio de la expedición de títulos, sin duda por su impronta francesa del XIX, no acepta de buen grado que desde el ámbito privado se le haga competencia. Por supuesto, hay excepciones, pero éstas se manifiestan siempre en el ámbito individual.

Quienes se oponen a la libre creación de centros de enseñanza, muestran su rechazo a que la educación se considere un servicio más sujeto a las leyes del mercado. Haciendo suyos los típicos resabios de una jerga decimonónica, suponen que lo público es bueno y la competencia privada es mala, muy mala… sobre todo cuando un@ está acostumbrad@ a vivir beneficiándose de una situación de monopolio. Lo más curioso de todo es que, por poner un ejemplo, el principio director de las reformas universitarias de los últimos años es la adaptación de la universidad a… las necesidades del mercado.

Otra de las paradojas que se dan con más frecuencia en torno a este tipo de centros de enseñanza es aquella que consiste en imputarles todos los males posibles. Así, por ejemplo, se ha dicho en las páginas del Diario de Mallorca que:

Si separamos a las personas con coeficiente intelectual elevado de las que no lo tienen, si separamos a las personas de clase social baja de les de clase social alta, si separamos las personas según la cultura i procedencia, si separamos las personas según el color de la piel, si separamos las persones según el sexo, seguramente la eficiencia en el aprendizaje será más elevada, eficiencia por lo que hace a los resultados académicos y a los resultados cognitivos, es decir, por lo que hace al rendimiento; pero, no nos engañemos, eso no es educación.

En primer lugar, el párrafo es un claro ejemplo de demagogia, porque más parece hablar de un campo de concentración que de un centro de enseñanza. En segundo lugar, la autora induce al lector a pensar que en los Colegios del Parc Bit se va a separar al alumnado por su clase social, por su coeficiente intelectual, por sus ingresos, o por el color de su piel.

Y si la autora piensa que tal sucederá en esos colegios, es que no sabe por dónde le da el aire. O tiene muy mala leche. Es más, se podría decir que nunca ha pisado un colegio de los mal llamados “del Opus” (dado que el Opus Dei no tiene colegios). Si tiene un poco de paciencia, y algo de confianza en la buena fe de los padres y las madres que los promueven, ella misma podrá comprobar que sus temores son infundados y que el ideario de esos colegios va en dirección diametralmente opuesta a la mendaz acusación de segregar a nadie por su clase social, por su coeficiente intelectual, por sus ingresos, o por el color de su piel.

Y no se les segregará porque, poniendo en práctica las enseñanzas de San Josemaría Escrivá de Balaguer, en esos colegios, junto con un elevado rigor educativo, se persigue sólo y exclusivamente difundir, entre multitudes de todas las razas, de todas las condiciones sociales, de todos los países, el conocimiento y la práctica de la doctrina salvadora de Cristo: contribuir a que haya más amor de Dios en la tierra y, por tanto, más paz, más justicia entre los hombres, hijos de un solo Padre.Muchos miles de personas —millones—, en todo el mundo, lo han entendido. Otros, más bien pocos, por los motivos que sean, parece que no. Si mi corazón está más cerca de los primeros, honro y amo también a los otros, porque en todos es respetable y estimable su dignidad, y todos están llamados a la gloria de hijos de Dios. (San Josemaria Escrivá, Homilía El respeto cristiano a la persona y a su libertad).

Y en cuanto a la coeducación obligatoria, es claro que por algunos se pretende prohibir la educación diferenciada de niños y niñas, y que todos los centros educativos han de ser, obligatoriamente, mixtos. Obviamente, es legítimamente defendible la bondad de la educación mixta; pero también lo es la defensa de la educación diferenciada. Es tan simple como los es cualquier cuestión de preferencias personales, de respeto a las convicciones, de apostar por la diversidad de sistemas pedagógicos. Y si no es lícito imponer nada a nadie, lo lógico es que quién quiera colegio mixto, que pueda elegirlo; pero es igualmente legítimo que también pueda elegir libremente el que quiera educación diferenciada. Mientras los centros de educación diferenciada no pretenden imponer nada a nadie, es evidente que algunas ideologías quieren que sólo exista la educación mixta: ¿y la libertad?

Porque, en el fondo, de lo que estamos hablando es del pleno respeto a las convicciones ajenas, del libre ejercicio del pluralismo educativo, de llevar a la práctica el convivir con quienes piensan de forma diferente; en definitiva, estamos hablando de libertad. Y eso es, precisamente, lo que persiguen los padres y madres que están promoviendo esos colegios: ejercer libremente, y en igualdad de condiciones, su legítimo derecho a educar a sus hijos como a ellos les de la gana, ahora que se cumplen 30 años de libertad.

Y termino citando de nuevo una de las enseñanzas de San Josemaría Escrivá:

“si alguno entendiese el reino de Cristo como un programa político, no habría profundizado en la finalidad sobrenatural de la fe y estaría a un paso de gravar las conciencias con pesos que no son los de Jesús, porque su yugo es suave y su carga ligera. Amemos de verdad a todos los hombres; amemos a Cristo, por encima de todo; y, entonces, no tendremos más remedio que amar la legítima libertad de los otros, en una pacífica y razonable convivencia.” (Es Cristo que pasa, Homilía Cristo Rey, Punto 184).

jueves, 24 de enero de 2008

Lo que Benedicto XVI pensaba decir en La Sapienza


Cuelgo un artículo de Aceprensa que sintetiza muy bien lo que no le dejaron decir al Papa unos cuantos energúmenos.


Doscientas mil personas –una cifra récord– se reunieron el 20 de enero en la plaza de San Pedro para acompañar al Papa en el tradicional Angelus dominical. La multitud de fieles expresaba de este modo su apoyo a Benedicto XVI en esta semana después de que se viera obligado a anular su visita a la Universidad de La Sapienza.

“Por desgracia –afirmó el Papa–, como es sabido, el clima que se había creado ha hecho inoportuna mi presencia en la ceremonia. A pesar mío, desistí de acudir a la invitación, pero de todos modos he querido enviar el texto que había preparado para esa ocasión. Con el ambiente universitario, que durante largos años fue mi mundo, me unen el amor por la búsqueda de la verdad, por el diálogo franco y respetuoso de las respectivas posiciones”.

Al inicio de la que iba a ser su intervención en el ateneo romano, Benedicto XVI explica su concepción de la institución universitaria: “Pienso que puede decirse que el verdadero e íntimo origen de la Universidad está en el anhelo de conocimiento que es propio del ser humano, que quiere saber qué es todo lo que le rodea. Quiere verdad (…). Es este el impulso con el que ha nacido la Universidad occidental”. Una gran empresa en la que se ve enseguida implicado el espíritu cristiano: “El interrogarse de la razón sobre Dios, sobre la naturaleza y el sentido del ser humano, no significaba –para los cristianos– ausencia de religiosidad, sino que muy al contrario formaba parte de su modo de ser religioso”. Su concepto de religión incluye la “búsqueda fatigosa de la razón por alcanzar el conocimiento de la verdad” y por ello “podía, es más, debía, en el ámbito de la fe cristiana, del mundo cristiano, nacer la Universidad”.

Al referirse a ese proceso de búsqueda de la verdad, el Papa aclara que “la verdad significa más que el saber: tiene como objetivo el conocimiento del bien”. No se trata tampoco de una verdad simplemente teórica. La Universidad nació con vocación práctica, con el deseo claro de atenerse a la realidad y resolver problemas de la existencia cotidiana. Explica Benedicto XVI cómo las primeras cuatro facultades de la Universidad medieval (medicina, jurisprudencia, filosofía y teología) buscaban siempre esa correlación entre teoría y praxis. En este punto, destaca el Papa el papel que el medievo otorga a las facultades de filosofía y teología: “A ellas les era confiada la investigación sobre el ser humano en su totalidad, y con ello el tener siempre viva la sensibilidad por la verdad (…), no permitir que el hombre se distraiga en su búsqueda de la verdad”.

En los tiempos más recientes, la Universidad se enriquece con nuevos ámbitos del saber (las ciencias naturales, la investigación histórica, las humanidades...). “El peligro del mundo occidental –alerta el Papa– es que el hombre, precisamente a la vista de la grandeza de su saber y de su poder, se rinda ante la cuestión de la verdad”, cediendo a la “tensión de los intereses y el atractivo de la utilidad” y considerando estos como criterio último.

Semejante situación tiene unos efectos devastadores sobre la filosofía y la teología: “Existe el peligro que la filosofía, no sintiéndose capaz de cumplir con su verdadera ambición, se degrade en positivismo; y que la teología (…) venga confinada a la esfera privada de un grupo más o menos grande”. De ocurrir esto, “la razón se vuelve sorda al gran mensaje que le viene de la fe cristiana y se reseca como un árbol cuyas raíces no alcanzan ya las aguas que le dan vida (…). Aplicado a la cultura europea, esto significa que si ésta quiere autoconstituirse solamente sobre el círculo de sus propias argumentaciones lo que en un momento dado le convence, y –preocupada por su laicidad– se separa de las raíces de las que vive, entonces no llega a ser más razonable y más pura, sino que se descompone y se hace añicos”.

Ante este panorama, Benedicto XVI se plantea: ¿qué puede decir el Papa a la Universidad? “Sin duda –afirma–, no debe buscar imponer a los demás la fe de modo autoritario”, sino más bien “mantener siempre despierta la sensibilidad por la verdad; invitar de nuevo a la razón a ponerse a la búsqueda de la verdad, del bien, de Dios y –en este camino– animarla a apreciar las útiles luces que han surgido a lo largo de la historia de la fe cristiana y ver así a Jesucristo como la Luz que ilumina la historia y ayuda a encontrar el camino hacia el futuro”.

jueves, 13 de diciembre de 2007

A vueltas con la lengua

Por culpa de algunos genios, en mi Comunidad Autónoma andamos a tortas verbales con el idioma. Unos dicen que hay que hablar la lengua A, y los otros les responden que hay que hablar la lengua B. Lo malo del asunto es que ambos quieren imponer la suya.

Y en medio, está el gentío espeso y municipal que, como no podía ser menos, y en uso de su soberana libertad, habla lo que le da la gana. Lo cual demuestra que no es tan dificil de entender el sano ejercicio de la verdadera libertad y que, por lo general, el debate sobre la lengua consiste en echar el talco fuera del niño (por no emplear el simil del tiesto).